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Sagitario

Varias veces me han preguntado por el significado del signo de Sagitario porque parece escapar a la definición, quizá por no tener un rasgo de carácter o alguna peculiaridad que lo marque fuertemente, a diferencia de otros signos. Me da la impresión de que esta aparente falta de “perfil” se debe a su versatilidad. En general, suele conocerse de Sagitario su faceta viajera, el amor por otras culturas y lenguas y un carácter (digo en general) abierto y optimista. Sigue leyendo Sagitario

Cáncer

Hoy viernes tenemos uno de los eventos astrológicos del año: el solsticio de verano, señalado por la entrada del Sol en el signo de Cáncer a las 7:04 h. (CEDT, hora central europea de verano). En Cáncer, el astro alcanza el primer cuarto de su recorrido anual. Así, la fase solar es todavía ‘creciente’ por lo que de los signos de Agua, Cáncer es el más dinámico y extrovertido de los tres. Las aguas de Cáncer se renuevan constantemente, lo que le permite avanzar aunque, eso sí, a su manera… Se suele representar este signo con la figura de un cangrejo, que tiene un movimiento peculiar de avance-retroceso, porque además representa su asociación con medio acuático y al mismo tiempo es un animal cuyo caparazón cobija un interior blando; de la misma manera, se considera que las personas muy influidas por este signo protegen su gran vulnerabilidad con una cierta dureza externa. Sigue leyendo Cáncer

Aries

Con el final del invierno no se acaban nuestros descontentos, lamentablemente, pero la manifiesta fuerza creciente del Sol (en el hemisferio norte del planeta) no cabe duda de que ayuda a renovar los ánimos algo anquilosados. La primavera ha tardado algo en llegar a España y después de un frío y húmedo inicio, ha sido sólo a partir de la Luna nueva del pasado 10 de abril en el inicio del tercer decanato de Aries, en la tercera semana de la estación oficial, que hemos comenzado a notar un clima más cálido y propio de esta época.

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Un cerezo salvaje en flor, de Benjamin Gimmel

La entrada del Sol en Aries marca el equinoccio de primavera, que simbólicamente es manifestación de la existencia, renacimiento del Sol. El frío remite para dar paso al calor y luz crecientes. Sigue leyendo Aries

Escorpio

A estas alturas del mes, a punto de entrar en el signo de Sagitario, hemos hecho ya una incursión bastante clarificadora a los territorios subterráneos de Escorpio… Y es que no es un signo fácil. Todos hemos escuchado algo sobre su ‘mala fama’… ¿Merecida? Busquemos una explicación desde el origen de su simbología.

Las antiguas estaciones tradicionales se producen en el transcurso del Sol por la mitad de los signos fijos y no en el inicio de los cardinales (solsticios y equinoccios), tal y como está establecido hoy en día por convención astronómica.

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En los días en que el Sol recorre la zona media del signo fijo de Escorpio, alrededor de lo que es ahora el 6 de noviembre, los antiguos celtas celebraban Samhain, la entrada en la estación invernal justo después de recoger las cosechas. Es el invierno la fase anual que parece guardar una mayor analogía con la finitud, el final de un ciclo, pero de la misma manera, en la rueda de la vida, al fin le sigue inmediatamente el nuevo inicio. Se dice que para los celtas, Samhain suponía el inicio del año, puesto que todo comienzo se ve favorecido por la quietud, la oscuridad y el silencio.

Las festividades relacionadas con los ciclos solares se celebraron durante siglos y sólo el cristianismo detuvo su expresión, frecuentemente a base de ‘asimilarlas’ al calendario cristiano. Samhain y su simbolismo de muerte -a la espera de renacer- fue ‘reciclada’ en la festividad de Todos los Santos. El famoso Halloween norteamericano, heredado de los colonos ‘celtas’, celebra la víspera de ese día, cuya denominación es una abreviatura de the Eve of All Hallows o también All Hallows’ Evening. El Halloween actual es una versión más comercial o festiva de nuestra ‘Todos los Santos’, bastante más solemne y nostálgica, pero aunque cada una lo haga a su manera, ambas conmemoraciones comparten el recordatorio de la mortalidad humana. Creo que Halloween representa la necesidad de desmitificar la muerte’, de caricaturizarla para convertir el miedo que produce en algo asimilable y llevadero, incluso divertido. Otra conmemoración notable y semejante y en fecha muy cercana, el 2 de noviembre, es la mexicana del Día de los Muertos.

Pero volvamos al antiguo invierno pre cristiano. Los campos vacíos de cultivos, las hojas caducas de los árboles, el retiro gradual de los animales y en general, una naturaleza que se iba ‘ausentando’  para poder volver a emerger más adelante, en una época solar más favorable, propició la asociación de la decadencia, la desintegración y la muerte a esta fase solar que son los aproximadamente 30 días en que el Sol recorre Escorpio. En la época en que moría la naturaleza, los seres humanos, como integrantes de esa naturaleza, recordaban a sus fallecidos e intuían su ‘regreso’, porque en la oscuridad creciente los límites entre su mundo y el de los muertos se atenuaban.

rev06-1-1 Escorpio

De la misma simbología agrícola surge un elemento que ha devenido emblema de muerte: durante muchísimo tiempo y hasta hace relativamente poco, una de las principales herramientas de la siega ha sido la guadaña. He de reconocer que siento un escalofrío en las escasas ocasiones en que, haciendo frívolo turismo rural, veo una de cerca. La fuerza de su evocación sigue intacta. La figura esquelética o quizá cubierta con un hábito oscuro que no deja ver el rostro, que porta una guadaña, y que se implica también con otro signo agrícola invernal, Capricornio (ya lo abordaremos en su momento) es símbolo de la consciencia humana de la finitud de la vida y su recordatorio (‘memento mori’), uno de los pocos elementos que nos diferencia verdaderamente de los seres vivos de otras especies, es decir, que la consciencia de la muerte nos hace humanos. A partir de aquí, la simbolización, la búsqueda de lo sagrado y de trascendencia son pilares fundamentales de la cultura humana.

Pero, ¿serían estas atribuciones de invierno o de muerte válidas en el hemisferio sur del planeta, si al mes de Escorpio allí le corresponde el inicio de la primavera convencional o del verano tradicional? Sí, ateniéndonos al Zodíaco tropical, que es el que se emplea en la Astrología occidental (la hindú, por ejemplo, emplea el sideral). Para el zodíaco tropical, indistintamente de si el 0º de Aries señala el inicio de la primavera o del otoño (que no olvidemos que esa atribución es una convención), Escorpio siempre será el octavo sector desde el grado inicial en Aries, sector ‘desconectado’ del primer sector o signo y, por lo tanto, zona de ‘desconexión’, es decir, de ‘muerte’.

Así que no hemos empezado demasiado bien y no sé a estas alturas si lo voy a poder remediar… Escorpio es un signo asociado esencialmente a la muerte, pero hay que matizar esto. En una vida se experimentan, además de la definitiva, otras muchas ‘muertes’ que sobrevienen a través de crisis y pérdidas y suelen solucionarse en forma de transformaciones vitales semejantes a ‘renacimientos’. Ante la angustia de la pérdida (de un ser querido, de la situación, de una relación, de la salud…) , las emociones se intensifican, se extreman y también crece el afán de control, bien o mal dirigido. Después de cada una de esas crisis, de esas ‘muertes’, la persona sigue viva, pero probablemente ya no será la misma. Ha ‘resucitado’ o ‘renacido’, que es como volver a la luz tras una etapa de descenso y tránsito por un infierno particular.

Escorpio es un signo de Agua, es decir, de emociones, que pueden ser extremas por la asociación del signo al planeta Marte, que es maléfico precisamente por su falta de moderación (una buena carta puede moderarlo y volverlo muy constructivo). Si el elemento Agua es Frío y Húmedo, es decir, introvertido y adaptable o empático, la sequedad extrema de Marte puede perjudicar la empatía del signo, haciéndolo más dominante. Este dominio escorpiano se manifiesta normalmente de manera más bien Fría, es decir, de forma poco explícita, abierta o directa. Si no cumple su objetivo, la frustración escorpiana ante lo que se entiende como derrota es silenciosa, hermética, esotérica… Resumiendo, Escorpio tiende a ‘mandar’ y suele hacerlo de forma algo indirecta o desde la manipulación, o sea, manejando los hilos entre bambalinas y, que quede claro, esto no excluye en absoluto las buenas intenciones por un buen fin de una carta escorpiana bien dispuesta. Hablo sólo de un modus operandi, de una manera de hacer asignada a un signo zodiacal, no a una persona completa y compleja.

Hablando de emociones, a Escorpio se le asocia cierto extremismo, así como los celos, la envidia o el resentimiento que puede llegar a la venganza, cuya negatividad depende también del extremo que alcancen, que en Escorpio puede ser alto, pero son emociones que se originan precisamente en el miedo a la pérdida o en la ‘certeza’ de haber perdido. Si Escorpio tiene la confianza y autoestima suficiente, es capaz de ver las cosas con la perspectiva adecuada para no situarse en la ‘derrota’ ni interpretar la voluntad diferente de la suya como un ataque, con lo que estas emociones que he mencionado es probable que no hagan su aparición. Lo que sí que creo que Escorpio, en cualquiera de sus versiones, no podría perdonar nunca serían la tibieza, la indiferencia, las medias tintas y la superficialidad.

¿Qué forma cobran las energías escorpianas en el mundo? ¿Cómo se materializan?

Quienes tengan Escorpio destacado en sus cartas por ser la ubicación de importantes planetas personales o ángulos, conocen de cerca estas crisis y las emociones aparejadas y saben que la vida les pide de vez en cuando comenzar ‘de cero’. Es posible también que hayan de realizar el rol de acompañantes de otras personas que atraviesan sus propias crisis emocionales y vitales, sus propios ‘descensos’. A todo esto, Escorpio está regido por el planeta Marte, el tradicional maléfico menor, lo que explica en parte la conflictividad del signo y su asociación ya sea con la franqueza brutal desprovista de todo tacto que emerge en ocasiones hasta la agresión con objetos punzantes o cortantes, pero esto cobra diversos aspectos que puedo sintetizar en el arco que inicio en lo inocuo y que va desde el mero ‘piercing’, pasando por las tijeras jardineras de poda y el bisturí hasta el arma blanca.

800px-xarel-lo_el_penedes_posta_de_sol Escorpio

‘Es un trabajo sucio y alguien tiene que hacerlo’. Tal y como hacen los jardineros en la escorpiana época de la poda, cuando cortar algunas ramas concentra las fuerzas del árbol o como los cirujanos ante las proliferaciones malignas, Escorpio es el signo que sabe ‘cortar por lo sano’, excluir del cuerpo individual las emociones o partes del cuerpo débiles, dañadas, inservibles o dañinas para la supervivencia de la persona. Así, en un sentido muy positivo y constructivo, Escorpio es un signo destacado en cartas de psiquiatras y psicoterapeutas, criminólog@s, médicos forenses, cirujan@s, personal sanitario asignado a unidades críticas como UCIs, entre otras profesiones o actividades que se dirijan a intervenir benéficamente y de manera necesaria en las vidas ajenas cuando éstas hagan su ‘descenso’ escorpiano y en esto yo también incluiría el ‘coaching’ o consultoría esotérica. Clarificar qué sirve y qué no sirve ni servirá nunca más, qué cosas, emociones o personas debemos despedir definitivamente de nuestras vidas y hacer un duelo por ellas, es una de las fundamentales tareas escorpianas. El humilde pero relevante trabajo que realizan los basureros de retirar los residuos que produce la vida cotidiana, sirve también a esta función, aunque en otro plano.

Por otro lado y en un sentido muy negativo, Escorpio, en vez de auxiliador en el tránsito por el abismo, puede colaborar o arrastrar hacia él, convirtiéndose él mismo en agente de crisis e incluso muerte; es el caso de mafiosos, asesinos, representantes de ideologías militaristas extremas y de cualquier fuerza coercitiva que actúa con cierto encubrimiento, que suele surgir de las zonas más oscuras de la sociedad (y zonas ‘oscuras’ las hay en todos los estratos…).

Otra analogía relevante es que Escorpio, como octavo signo, opuesto al segundo signo (Tauro) de los recursos materiales propios, está asociado a los recursos materiales ajenos o compartidos o también la pérdida o falta de los propios, es decir, los préstamos (dinero ‘de otros’) y las deudas. Estos tiempos están dejando patente la crisis vital y el infierno resultante de una deuda económica excesiva, que incluso puede llevar a la muerte por pura desesperación. Estirando la analogía escorpiana, se ha dicho -y hay variadas opiniones al respecto- que la deuda bancaria es un instrumento de sometimiento, tanto de personas como de pueblos y ese sometimiento se realiza como he comentado antes, de manera ‘encubierta’, disfrazado la precariedad de oportunidad y crecimiento. La buena noticia es que Escorpio, como octavo signo opuesto al segundo de los valores, también implica lo que los desafía, así que quizá, para sobrevivir hay que aprender a transformarlos, a cambiar la ‘vara de medir’, indagar y encontrar valor donde no pensábamos antes que lo hubiese.

Escorpio, como signo de Agua, ‘desciende’ y se filtra en el suelo, alcanzando mediante este recorrido zonas muy profundas a las que no llega la luz. Este simbolismo nos lleva a la gran capacidad de penetración del signo en cualquier asunto, lo que hace de él un excelente investigador que no teme lidiar con los aspectos sórdidos de la vida y que tendrá la determinación necesaria (signo fijo) para llegar hasta la última capa de significado. Y es que Escorpio suele interrogarse acerca de las motivaciones aparentes de todo acto o actitud, las cuestiona, las desafía; inconformista, las desecha en busca de la verdad que, frecuentemente, estaba oculta. En analogía con todo esto, Escorpio también se siente atraído por la esfera esotérica, tanto por el componente misterioso como por lo poco convencional de sus planteamientos.

En un sentido bastante más cotidiano, Escorpio tiende a vivir intensamente sus vicisitudes y como signo de Agua es muy consciente de sus emociones, pero no es tan el-roto_escorpic3b3n-escorpio-dolor-que-os-causo Escorpioconsciente, quizá, del efecto que causa a su alrededor. El famoso ‘aguijón’ del escorpión es ese objeto punzante, tan de Marte, que acaba lastimando a alguien precisamente por cercano, aunque sea ‘sin querer’. A diferencia del otro signo marciano, Aries, que es muy individualista y al que le viene muy bien de vez en cuando la soledad para ponerse ‘en orden’, Escorpio necesita a los demás, ya sea como espejos o como catalizadores, para atravesar las crisis propias y hacer la depuración emocional necesaria. Así, quien queda dentro del radio de acción puede salir ‘aguijoneado’. Cuando Escorpio emerge del invierno de su crisis, renovado, escucha de repente unos débiles gemidos y se da cuenta (en el mejor de los casos) que tiene a su alrededor algunas víctimas, ‘daños colaterales’ que ha de asumir para poder reconstruir sus relaciones personales… si quiere, claro.

Tras superar una de tantas ‘muertes’, una vez hecho el duelo por lo que hemos perdido, descubrimos que nos sentimos ‘otros’, que el mundo ya no es igual y que, contra todo pronóstico, somos más fuertes. En definitiva, Escorpio expresa la gran paradoja de que la vida se amplifica, se intensifica ante la sacudida de la muerte, que es casi lo mismo que decir ‘ante el miedo‘. Ahí radica la atracción por el lado oscuro que representa Escorpio y también su asociación con el sexo y el erotismo, una fuerte y física manifestación de vida.

Es un signo que, de la ‘oscuridad’, de lo sórdido y terrorífico, ha extraído para la humanidad maravillas como la literatura del miedo, que explora la fecundidad de la imaginación cuando se queda a oscuras o la novela y el cine negro, ese recorrido por las alcantarillas de la sociedad, siempre más cercanas de lo que creemos. ¿Cuántas series de televisión tratan de asesinatos y sus correspondientes investigaciones policiales y forenses? Ante el infierno que viven los protagonistas de ‘The Walking Dead’, ¿los problemas cotidianos no parecen menores? ¿Qué mejor que la ficción para acercarnos al intenso mundo escorpiano de la manera más inocua?

James Bond parece ser un arquetipo escorpiano devenido agente secreto gubernamental, con licencia para matar (Escorpio), que actúa indistintamente a ambos lados de la frontera de la legalidad y en operaciones encubiertas, desenvueltas

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Skyfall

entre un público inocente que nunca sabe de dónde y por qué vienen los tiros (las típicas víctimas colaterales), fríamente agresivo, muy reservado en lo personal, persistente, arriesgado, implacable. Se ha celebrado recientemente el 50 aniversario del estreno de la primera película de la serie, el día 5 de octubre de 1962, con Neptuno, planeta de la evasión y de lo ilusorio y por lo tanto, muy ligado al cine y al entretenimiento de masas, en Escorpio y en grados Avatar, siempre señalados cuando se trata de la emergencia de iconos de gran alcance. El Sol se hallaba en Libra, que no olvidemos que un estreno cinematográfico es un acontecimiento artístico y sobre todo social, pero además, el ‘uniforme’ de Bond es antes el elegante esmoquin que  el traje de camuflaje manchado de barro. Aún así, Venus, regente de Libra y dispositor del Sol, se hallaba en Escorpio aquel día de hace 50 años, y es que una de las bazas de la serie de películas es la sensualidad y el erotismo que destilan. No cabe duda de la relevancia de esa fecha para la cultura popular: ese mismo día los Beatles lanzaron su primer single.

Al inconsciente colectivo no se le puede engañar, así que esta ‘franquicia’ cinematográfica cosecha sus mayores éxitos de crítica y público cuanto mejor representa el modus operandi escorpiano; los guiones parece que siguen un patrón modélico, en este sentido. Como Escorpio es el exilio de Venus y la caída de la Luna (ambos planetas, arquetipos femeninos por excelencia, ‘sufren’ en este signo), no suele faltar la femme fatale en cada entrega, que suele acabar ídem; por otro lado, cualquier mujer objeto de deseo o peor, de verdadero afecto por parte de Bond, probablemente muera.

Termino el post con un ejemplar fragmento de diálogo de la 23ª película estrenada en este 50 aniversario, Skyfall, de una escena en la que James Bond ha caído prisionero del malvado de la película, Silva:

Bond: – Todo el mundo tiene un hobby.

Silva: – Y, ¿cuál es el tuyo?

Bond: – Resucitar.

Libra

El primer mes de otoño el Sol recorre el signo zodiacal de Libra. Como todos los signos que inician estaciones, es un signo cardinal y por lo tanto tiene la energía del comienzo y la empresa, aunque moderada por la reflexión. Contra lo que se supone generalmente, Libra también implica cierto dominio. ¿Cómo? ¿El pacífico y diplomático Libra quiere «mandar»? Sí, pero en su particular y refinado estilo. Entre otras cosas, ahora veremos por qué y de qué manera.

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Si la Justicia, aunque amante de la paz, lleva espada, por algo será…

Antes que nada, conviene decir que Libra corresponde al elemento Aire, constituido por las cualidades primitivas de Calor y Humedad. El Calor explica su actitud extrovertida y exteriorizadora y la Humedad, la sociabilidad y su disposición a adaptarse. Esta combinación Calor/Humedad que los antiguos asociaban al temperamento sanguíneo (el más «simpático» de todos) es la que básicamente define los signos de Aire (Géminis, Libra y Acuario) como sociables y comunicativos. Si la comunicación básica que establece Géminis es con su entorno más inmediato (hermanos, primos, vecinos, condiscípulos) y la de Acuario es más distante, con grupos de diversa naturaleza, sean personas conocidas o no (amistades, grupos de afinidad ideológica, concentraciones), la de Libra es fundamentalmente «de tú a tú», es decir, enfocada en relaciones unipersonales (amistad, pareja, asociaciones de negocios, íntimas enemistades…) que tiende a convertir en cercanas. El foco en el otro, la dedicación intensa para estimular sus cualidades y autonomía cobra forma en una profesión de relevancia creciente: el coaching. Libra es el séptimo signo del Zodíaco, opuesto al primero, Aries (esencialmente individualista), por lo que la conciencia solar alcanza aquí un verdadero contacto con el «otro» porque, por primera vez en la rueda zodiacal, lo mira de frente. Libra, que por supuesto que también disfruta relacionándose en grupo, es capaz de hacer sentir a su interlocutor como si fuera la única persona de la estancia -o del mundo-. Esto que acabo de decir es un potente factor de seducción. Me estoy acordando ahora de que es un rasgo muy mencionado por cualquiera que se haya referido -lo pongo como ejemplo- al ex presidente norteamericano Bill Clinton, que tiene precisamente su Ascendente en Libra además de tres planetas clásicos allí, incluyendo a Venus, regente del signo.

La extrema consideración del «otro», la preocupación por sus deseos (según también de la relación que se trate), cierta necesidad de aprobación o incluso el querer definirse a través de una pareja o mediante la comparación con otra persona, suponen factores de debilitamiento de la propia autoridad, de la voluntad y energía personales. Precisamente Libra es el signo de caída del Sol (voluntad, autoridad, brillo, vitalidad), siendo el signo opuesto al de la exaltación del astro, en Aries, que tiende en cambio a querer hacer su voluntad por encima de toda contemplación. Así, se considera tradicionalmente que el Sol está «debilitado» en Libra. Con esto llegamos al típico balanceo de Libra, la oscilación entre el «yo» y el «tú» y la búsqueda del equilibrio entre oponentes, que también se puede llamar «justicia», un ámbito que este signo representa. Alcanzar sus objetivos, que casi siempre implican la participación de terceros, no implica hacerlo por encima o a pesar de la otra persona, como haría un signo con componente de Sequedad, sino junto a ella, con la colaboración y si es posible, con el agrado de su «partenaire», alcanzando un pacto que satisfaga a las dos partes. Si la otra persona se resiste, no importa. Libra es un signo cardinal y aquí aparece su parte impositiva: usará este impulso para seguir haciendo propuestas hasta que consiga la participación deseada. Por ello, Libra es el símbolo de la paz y la diplomacia, los acuerdos, pactos; la justicia, la abogacía y los litigios (si son pacíficos o no, ya depende de otros muchos factores). También representa otra variante de pacto: el matrimonio o la vida en pareja, que es también un «contrato», verbal o firmado. esgrima Libra

En realidad y eso también está reflejado en la vida en pareja, el par Aries-Libra representa el enfrentamiento, la guerra. Aries simboliza la opción armada y Libra la vía negociada. Se enfrentan precisamente porque «se ven». Los 180º de distancia el uno del otro son la máxima exposición frontal y eso siempre tiene un componente de desafío, de amenaza, pero también de vinculación. Por ello, igual que Libra es el séptimo signo, la séptima casa astrológica de la carta astral es la de las relaciones de pareja, las más físicamente íntimas que se mantienen en la vida, que además se establecen -normalmente- con un extraño, con alguien ajeno a la familia de origen con quien no se comparte vínculo de sangre. Y de la misma manera que esa persona es la más cercana, puede llegar a ser también nuestro enemigo más acérrimo cuando se pierden las ganas diarias de negociar. Así es la guerra.

Libra siempre tiende a la negociación, hasta para la más mínima gestión cotidiana, aunque sea de las trilladas. Ante las rutinas, emerge la cualidad cardinal y suele actuar como si estuviera ante una novedad, sometiendo a la otra parte a una elección constante, reflejo de sus propias dudas, que desea resolver mediante la determinación del otro. Porque Libra duda y mucho. La duda de Libra, que parece una desventaja y a veces es incluso desgastante, proviene de lo que puede ser también un talento, un don: es capaz de ver lo bueno de las dos partes, de los dos extremos, las dos opciones que a otros ojos parecen incompatibles o excluyentes, y por eso le resulta tan difícil tomar partido, elegir. Este amplio entendimiento nos remite de nuevo al papel mediador de la diplomacia, que da igual que se emplee en una embajada extranjera o en los mucho más peligrosos ambientes de la reunión de vecinos del bloque o en la cena familiar navideña: Libra puede ejercer de puente o enlace entre las diferentes visiones que se manifiestan, facilitando su entendimiento. Allá donde haya un conflicto, la naturaleza de Libra le empujará a tratar de resolverlo de la manera más equilibrada o justa posible. Por ello es también símbolo de la justicia y de las profesiones que derivan de ella: judicatura, abogacía.

Los planetas relacionados con este signo por dignidad o indignidad, resultan muy clarificadores también y ayudan a su comprensión. Como ya hemos visto el Sol (caída), vamos a centrarnos en los siguientes. El regente de Libra por domicilio es Venus, el planeta de la belleza y la armonía. La belleza/armonía de Venus proviene de la relación armónica de los signos que rige (Tauro y Libra) con los de las luminarias (Leo-Sol y Cáncer-Luna). Es un planeta benéfico, es decir, aquél que está constituido básicamente por cualidades primitivas en proporción moderada y favorecedora de vida (todo planeta ve modificada su composición esencial por su estado cósmico -dignidad esencial y accidental- en una carta astral determinada). En esta moderación radica su armonía, que se expresa en la proporción física pero también en una manera de ser agradable, conciliadora o incluso seductora. Se dice a veces que Venus es el planeta del amor; creo que tiende a mostrar afecto, pero el amor es demasiado importante, complejo y profundo como para estar definido por sólo un planeta; la síntesis de la carta es la que explica qué clase de amor expresa y necesita un individuo. Venus, por su regencia, representa parte del comportamiento de Libra así como sus afinidades esenciales: arte, belleza, estética, proporción, imagen, paz… Marte, el planeta de la guerra y la imposición por la fuerza, tiene su exilio en Libra: el signo siente pues un profundo y particular disgusto por toda muestra -grande o pequeña- de rudeza, grosería y e imposición física. Esto tiene otra consecuencia: Libra suele tener alguna dificultad a la hora de defender su terreno o autoafirmarse cuando hace falta algo más de firmeza, cuando el diálogo y la diplomacia no bastan. Libra es el signo de la elegancia, que debemos entender no solamente respecto al fenómeno social y cultural de la moda, sino la elegancia de comportamiento, la delicadeza que en una carta bien dispuesta no es debilidad sino una baza para ganarse el mundo a base de detalles, buenas impresiones y «fair play». Si la carta no estuviera tan bien dispuesta, tendríamos en cambio a la persona «fashion victim», que tendería a definirse solamente en términos de una apariencia consensuada o bendecida por los grandes popes del mundillo (antes muerta que «demodé»), aprobada por su círculo de conocidos. También podría tratarse de alguien que se valorara en relación a la «calidad» de sus relaciones sociales. O sea, lo que se llama esnobismo.

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Oscar Wilde con su abrigo favorito. Hay que entender lo importante que puede llegar a ser el atuendo y una apariencia armónica para un esteta.

Un ejemplo de la mejor expresión de este aspecto de Libra la tenemos en Oscar Wilde (Sol y Venus en Libra): un gran artista y también un esteta, un dandi, que parece que dijo que si estar en sociedad puede ser un fastidio, no estarlo sería una tragedia… Se ha dicho que sus escritos son un pálido reflejo del ingenio que mostraba verbal y espontáneamente en las reuniones sociales, para las que estaba muy solicitado, que imagino que supondrían el motor para su creatividad.

Y hay otro planeta que tiene un papel muy relevante y también definidor. Libra es el signo de exaltación de Saturno, que siendo una dignidad esencial algo inferior al domicilio, tiene un gran peso. Un Saturno bien dispuesto -siempre depende del resto de la carta- en Libra puede dar lo mejor de su papel estructurador y formalizador, logrador de pactos y acuerdos. Con la seriedad y responsabilidad de Saturno, llegamos a una idea que es fundamental tanto en el planeta como en el signo: el «compromiso». Al fin y al cabo, ¿qué valor puede tener un pacto que no se cumpla? La exigencia saturnina es el factor que añade Sequedad al signo, es decir, que le resta capacidad de adaptación. Libra capta sin esfuerzo la desproporción y la falta de armonía (en cualquier propuesta: verbal, gráfica, etc.) y la influencia de Saturno puede llevarle a la exigencia y al afán de perfección. Saturno en Libra es un juez racional, riguroso, estricto.

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El dios Thot pesa las almas de los muertos

De hecho, hay una simbología muy antigua e importante relacionada con este signo, enlazada con la función de Libra y de Saturno como juez y también como significador de muerte. Si el 0º de Aries supone el paso del Sol a la declinación norte en su camino ascendente hasta el solsticio en Cáncer, el 0º Libra es el punto en el que el Sol entra en su declinación sur en su descenso hasta el solsticio en Capricornio. En el gráfico de la carta se aprecia de manera mucho más sencilla. Libra es el oeste respecto de Aries y el oeste es un grado de ocaso y muerte, simbología astrológica y universal. Así, la balanza suele aparecer en las imágenes que representan el Juicio final, el que se determina si pesan más las acciones buenas o las malas y el paso del difunto al cielo o al infierno.

Para finalizar, Catherine Deneuve (Sol y Mercurio en Libra), la actriz francesa, reúne en su persona los elementos más representativos del signo: su trabajo como artista, su belleza (Venus) y su influencia como musa de la alta costura (Yves Saint Laurent); también la distancia señorial de Saturno (es además el regente de su Ascendente) y la elegancia que confiere la combinación de ambos.

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¿Quién si no podría resultar creíble en esta pose?

Hay otra cosa significativa en relación al signo de Libra en la carta de Deneuve. La Luna natal está en Leo, en grados Avatar; no es una reina (Leo), pero «casi»: una artista muy conocida, que ha alcanzado el estatus de símbolo de su país porque «encarna» o personifica (grados Avatar) la esencia francesa o, más prosaicamente, la «marca Francia» (belleza, lujo, refinamiento, hedonismo, independencia). Por ello su imagen fue el modelo durante los años 80 para la Marianne, el busto que representa la República Francesa. Volviendo a nuestro tema Libra: esa Luna Leo de Deneuve está en la fase menguante de la Luna llena en Aries, que es la sizigia previa al nacimiento (ella es muy independiente), que a su vez proviene de la Luna nueva en Libra, originadora del ciclo solilunar en el que nació Catherine Deneuve. La impronta del signo en la actriz, por lo tanto, es más relevante todavía.

Este post va dedicado a mis queridas Libra.

 

Nota: En este post he hablado del signo zodiacal, dejando de lado el resto de consideraciones que hay que afrontar en el retrato completo y complejo que ofrece la carta astral de cualquier persona.

Virgo

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Quedan todavía tres semanas para que termine el verano, pero con el Sol en Virgo parece que resulta fácil ir anticipando el otoño. Virgo se extiende en su mayor parte en el mes de septiembre, cuando según la organización actual del calendario se vuelve al trabajo o a la escuela tras las vacaciones. De la misma forma, en el mundo rural los cultivos han crecido ya -en sentido ascendente, como el Fuego de Leo, el signo que le precede- al máximo y se procede a su cosecha. Es verano, pero todo indica que un proceso de cambio ha comenzado.

Esta idea nos introduce en una descripción esencial de Virgo: es uno de los cuatro signos dobles o mutables, los que situados al final de cada estación actúan de enlace o puente a la siguiente. Son signos que mantienen cualidades propias de su estación pero al mismo tiempo contienen elementos climatológicos que anticipan la venidera; a menudo, el tiempo es inestable, cambiante. A estos signos «puente» se los llama mutables o dobles, apelativos que describen tanto su naturaleza algo variable y energía inconstante como su dualidad. El signo mutable alterna entre la energía cardinal y la fija, entre iniciar y emprender o mantener lo ya conseguido, quedando a veces dubitativo entre ambas, lo que puede llevarle a momentos de bloqueo o indecisión.

Si los signos mutables frecuentemente ejercen de «intermediarios» de otros signos más impositivos (cardinales) o determinados (fijos), ¿cómo se manifiesta esta tendencia en un signo de Tierra, como es el caso de Virgo?

Si a la disposición mutable unimos la materialidad y pragmatismo de la Tierra, elemento compuesto por las cualidades primitivas de Frío y Sequedad, tenemos que la motivación fundamental del signo de Virgo es ejercer de «intermediario» en los temas materiales (Tierra), es decir, «asistir» en los asuntos contingentes y prosaicos. Esto nos lleva a la descripción esencial y habitual del signo, del que se dice que es de «servicio a los demás». Mercurio, su planeta regente, parece un acompañante del Sol puesto que nunca se separa más de 28º de él. Así, Virgo, signo contiguo a Leo (regido por el Sol), es el asociado al servicio y al secretariado, en analogía al empleado que «atiende» al jefe. Tras la vistosidad de Leo, orgulloso de mostrarse y manifestarse, Virgo, signo «femenino», tiende a la discreción y a cierta timidez, presentando generalmente una apariencia pulcra, sencilla, sobria; en este sentido, sin ser exhibicionista, sí resulta con frecuencia elegante, e incluso el cuerpo asociado a Virgo tiende a ser armónico, proporcionado.

Atendiendo a las cualidades primitivas que lo conforman, Virgo es un signo seco y frío, más lo primero que lo segundo. A diferencia de Géminis (otro signo mutable también regido por Mercurio), que es cálido y húmedo, aquí la sequedad dificulta la colaboración y la adaptabilidad a los demás, pero en vez de dominar o dirigir, la cualidad fría hace que prefiera trabajar a solas, a su aire o en un segundo plano. ¿Cómo encaja el signo la falta de ductilidad con la cualidad mutable (ser un enlace, un puente, un asistente)? Pues a veces de manera problemática, con cierta frustración y nervios, desplegando una tensión que le dificulta relajarse cuando no puede controlar (Sequedad) la situación. Virgo quiere ofrecer su trabajo (servicio) a los demás (signos), haya sido requerido o no, pero «a su manera»… Su forma de organizar el día, de ordenar la habitación o de redactar ese texto es «la mejor» y le resulta ilógico que otros no lo vean así, puesto que encima es por su «bien». También Virgo puede llegar a irritar con su incesante laboriosidad o incluso por su actitud servil (dependiendo de los casos). De todos modos, Virgo disfruta sintiéndose eficaz y útil, de cara a sí mismo y sobre todo en relación a los demás.

virgo_glifo Virgo

Pero Virgo es mucho más.

Siguiendo con las cualidades primitivas, la sequedad del signo y del planeta regente simboliza el proceso de  disección de la realidad en partes, en pequeñas piezas ordenadas y analizables, facilitando su entendimiento, manejo o asimilación. Esto queda manifestado en diversas vertientes:

  • Virgo suele ser un signo de inteligencia, siendo muy importante el amor por el aprendizaje, la capacidad de discriminación y el sentido crítico. De esta manera, el signo destaca frecuentemente en la profesión de escritor/a, además de por las cualidades mencionadas, por la disciplina y afán de perfección que le lleva a revisar una y otra vez lo escrito para «pulir» el texto. La docencia también es típica.
  • Virgo representa lo pequeño, minúsculo: simboliza los trabajos minuciosos también en la esfera científica como la química y el trabajo de laboratorio (labor que requiere una gran pulcritud e higiene) o en el ámbito técnico y lógico de la inteligencia artificial y la informática, que en el proceso de su desarrollo a lo largo de las últimas décadas, ha experimentado la constante disminución del tamaño de sus instrumentos hasta convertirse en móviles o altamente «portables», lo que los consolida en la comunicación (Mercurio) humana del siglo XXI.
  • El proceso de asimilación de los nutrientes a través del intestino delgado, órgano regido por Virgo, una vez descompuesto el alimento y clasificados sus componentes, quedando descartados los inservibles. Del intestino se dice que contiene células neuronales (Mercurio), por lo que constituiría otra especie de «cerebro». El proceso es completamente análogo al del aprendizaje, que consiste en la asimilación de conocimiento válido. En este sentido, cuando hay problemas con los intestinos cabe preguntarse, en otro plano, qué vivencia no se está asimilando bien o si se está fallando con el proceso de descarte de lo inservible en nuestra vida.
  • La planificación de los horarios y el sometimiento a la rutina diaria, ya sea laboral, higiénica o alimentaria. Mediante las rutinas que tan aburridas nos parecen, se consigue, con la repetición de las acciones, automatizar lo que en un principio son actos conscientes o por lo menos convertirlos en hábitos; de esta manera, se evita tener que decidir cada pequeña acción con el consiguiente «ahorro» de energía mental y anímica, que redunda en el aumento de la «eficacia», tan preciada para Virgo. Por ejemplo, ya no tengo que decidir lavarme los dientes después de cada comida: sencillamente lo hago.
  • La higiene, la pulcritud y el orden son elementos esenciales en Virgo. Ordenar, clasificar los objetos, las ideas (incluso las emociones), hace que sean más manejables y accesibles cuando se las necesita. De la misma manera, la alimentación tiende a ser cuidadosa y frugal, porque Virgo tiene un sentido especial para conectar con lo que el cuerpo verdaderamente necesita y descartar lo superfluo, lo tóxico, como en el proceso intestinal inconsciente. Por eso Virgo está asociado también a las dietas que, con una disposición anímica saludable pueden ser muy beneficiosas pero, en un sentido negativo, suponen una forma de «control» sobre el mundo propio (el cuerpo) cuando no se dispone de otra.

En Astrología mundana, Virgo rige el funcionariado, el trabajo administrativo, las relaciones laborales (sindicatos), la clase trabajadora, las profesiones o sectores relacionados con la salud, nutrición e higiene así como las ya apuntadas en los campos informático, científico y creativo (escritura). Virgo también rige las manos y está asociado al trabajo con ellas (como en la escritura): por un lado, puede significar que se realiza un trabajo obrero o de precisión; en otra vertiente, las tareas artesanas o artísticas requieren también destreza manual.

De Virgo hay mucho que aprender: su gran capacidad de trabajo, sentido de la organización, la disciplina en las rutinas y sobre todo de su habilidad para reducir un panorama amplio, que podría resultar abrumador, a fragmentos pequeños abordables. Así enfrentan las obligaciones, paso a paso, fase a fase, organizadamente, lo que resulta eficiente y tranquilizador siempre que no se caiga en la obsesión por las menudencias.

De hecho la atención al detalle junto con la sensibilidad sobre el propio cuerpo (cualidad de Frío: el foco es hacia el interior) puede que favorezca esa atención al más mínimo síntoma percibido. Virgo y su signo polar, Piscis, parecen ser los signos con más tendencia a la hipocondría del Zodíaco.

Y de nuevo, esa capacidad para resaltar el detalle que a otro le pasa desapercibido y al mismo tiempo, hacer una elaboración sobre ello, rebajando lo importante a la categoría de nimiedad, es una de las características del ingenio humorístico de Virgo. Como en Géminis, también regido por Mercurio, el sentido del humor es importante. Pero en Virgo es un humor menos benevolente, más agudo; la sequedad del signo no se preocupa tanto por simpatizar con el prójimo, lo que le facilita realizar un retrato más cáustico -incluso implacable- de la realidad.

Para acabar, quería decir que para mí, que no tengo ningún planeta personal en Virgo, no ha habido mayor manual sobre este signo que la compañía de algunos seres muy queridos. Muchas gracias y ¡Feliz Cumpleaños!

 

Nota: En este post he hablado exclusivamente del signo, dejando de lado el resto de consideraciones que hay que afrontar en el retrato completo (emocional, sobre todo), tan complejo, de cualquier persona.