Acuario

Los antiguos decían que Acuario es uno de los signos ‘humanos’. Finalizando el ciclo solar, quizá sea el más humano de todos porque el animal humano no existe sin el grupo: crece y se desarrolla en él a base de imitar (Luna) comportamientos y actitudes. Tod@s formamos parte del cuerpo social, queramos o no. Prácticamente toda la vida transcurre en la tensión entre integración y marginación del grupo, entre asimilación y alienación. Pero sólo el ‘alien’ tiene la perspectiva o distancia necesaria para interrogarse acerca de esa tensión y formularla. Sólo el alien sabe qué es estar ‘fuera’ y cómo se ven las cosas desde allí. Y ha venido a contárnoslo.

Acuario es un signo complejo. Undécimo y penúltimo signo del Zodíaco, está constituido por las cualidades primitivas de calor y humedad, las que conforman el elemento Aire. Se le atribuyen los grupos humanos, la revolución social y la vanguardia.

El Aire tiende a la movilidad y lo hace en sentido horizontal; es así como traslada ideas y objetos de un lugar a otro. El Aire, pues, es un elemento de socialización: relaciona, vincula, pone en contacto, comunica. Es el elemento de la ‘inteligencia‘, no de lo ‘intelectual’. Pero el regente de Acuario es Saturno, planeta frío y seco. Así, tenemos la ligereza y el humor del elemento aéreo combinada con el planeta asociado al plomo y la gravedad. ¿Cómo puede favorecer la comunicación y las relaciones un signo de Aire regido por el planeta de las cavilaciones, la evitación y la misantropía? ¿Cómo se resuelve esta contradicción manifiesta? La clave está en la distancia saturnina. Acuario, como todo signo de Aire, está predeterminado a la relación social, la comunicación y el desplazamiento, pero con o a distancia. Acuario encuentra tanto en el humor -más bien absurdo o surreal- como en la tecnología –por intervención de Saturno- el modo de mantener y al mismo tiempo salvar la distancia entre sí mismo y los demás que tanto necesita. La resolución de esta contradicción entre signo y regente produce víctimas: la costumbre, lo común, lo formal y serio o “como Dios manda”. Las relaciones sociales y afectivas con Acuario dejan de ser convencionales y sentimentales. Ese ser social y asocial al mismo tiempo se manifiesta necesariamente con cierta excentricidad porque se hace presente lo inesperado.

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“Did you ever get the feeling that you wanted to go, but still had the feeling that you wanted to stay…”. El humorista Jimmy Durante (Sol, Mercurio y Venus en Acuario) en la película El hombre que vino a cenar, estrenada en 1942 también con Sol, Venus y Mercurio en Acuario. Esta maravillosa comedia parece un manual del signo.

Si la tarea del Sol es ser ejemplar, el signo de su exilio, Acuario, se opone al orgullo y dignidad solares desplegando desenfado o incluso una actitud burlesca e irreverente. Como ejemplo, humoristas con influencia acuariana como el genial maestro del absurdo Groucho Marx (Júpiter III Acuario) o Jim Carrey (Saturno, Júpiter y Mercurio III Acuario), un clown no exento de facetas oscuras (nativo solar de Capricornio), que tantea en sus interpretaciones los límites de la caricatura y lo grotesco. El Carnaval, celebración de la inversión de la costumbre y derrumbe temporal de las normas sociales, que suele celebrarse por estas fechas, podría sea una muestra de manifestación colectiva de esta faceta acuariana. Parece que el origen del Carnaval puede estar en las Saturnales romanas, en fechas también gobernadas por Saturno, el verdadero planeta de la inversión por su oposición a las luminarias (la astrología moderna ha atribuido la inversión a Urano).

Vincularse con el grupo, con varias o muchas personas a la vez, también es un modo eficaz de evitar la intimidad que puede conllevar el tú a tú. Acuario se encuentra más cómodo el contexto de grupo, ya sea de amistad como de otro típo de vínculo y juega en equipo. Por ello es que el Sol, que rige todo aquello que hace destacar la individualidad, está debilitado en este signo. El grupo acuariano es aquél en el que sus miembros se vinculan desde la afinidad (Aire) y son igualmente valiosos (horizontalidad), cada uno desde su idiosincrasia. Como Acuario es anti-jerárquico, aquí no vale la antigüedad, sino la aportación de cada cual desde su capacidad. En un nivel más personal, si todo signo de Aire (horizontalidad) rechaza el protagonismo del Fuego (elevación), en la oposición Leo-Acuario esto es más evidente que nunca. Allá donde vea personalismo, arrogancia o efectismo, Acuario tratará de rebajarlos con ideología o con una broma/burla, con el tipo de humor al que nos hemos referido antes. A veces se asocia Acuario con una supuesta y obligada uniformidad en los miembros de un grupo; me parece que es una interpretación errónea del signo porque se deja de lado su Humedad (heterogeneidad). También, cuanto más grande es un grupo, más evidente resulta su estructura en forma de red. Las relaciones sociales pueden esquematizarse como redes y crecen como redes, al modo de un entramado orgánico, un cuerpo social.

Por otro lado, el factor tecnológico sumado al deseo de movimiento (Aire) se traduce en la puesta a prueba del límite saturnino, es decir, de las fronteras de la capacidad o de la naturaleza humana. Encontramos aquí la faceta vanguardista del signo y su búsqueda de originalidad, ya sea en el sentido tecnológico o en su manifestación estética o ideológica. La ciencia-ficción que inauguraron autores como Julio Verne (Sol, Mercurio y Medio Cielo en Acuario) y H.G. Wells (Ascendente y Luna en Acuario) es la adaptación a la cultura popular de este deseo de avance, no exento de oscuridad (Saturno), como también ocurre en las ‘visiones’ del artista suizo H.R. Giger (Sol y Mercurio en Acuario), entre futuristas, obscenas y tenebrosas, donde los elementos tecnológicos y biológicos se confunden. Su trabajo más conocido: el depredador extraterrestre de la película ‘Alien’.

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H.R. Giger

La combinación del Aire y Saturno hace de Acuario un signo que favorece la inteligencia. Pero además, el Aire en Acuario expresa inteligencia colectiva y por lo tanto, anónima (exilio del Sol). No cuenta un líder generador de propuestas, sino que la inteligencia (información) se genere en el grupo y se transmita en red. Precisamente porque el individuo no es relevante o es incluso prescindible en el grupo o red acuariana, la fuerza de la inteligencia colectiva generada es tremenda. Esto no se entiende desde la perspectiva de la más habitual organización jerárquica o vertical, en la que las posiciones medias e inferiores (mayoritarias) se limitan a replicar y sostener las ideas generadas en los escalafones superiores. Las organizaciones verdaderamente horizontales no tienen líderes ni jefes, sino portavoces. El poder y la fuerza implícitos en cualquiera de los signos fijos se halla presente también en Acuario y radica en la particularidad de su organización horizontal: no se puede ‘descabezar’ aquello que no tiene una única ‘cabeza’. Así se ganan o se pierden las revoluciones.

Como signo del final del ciclo solar y regido por un planeta con mucho peso en el colectivo humano, Acuario está interesado en el orden (Saturno) social horizontal (Aire), es decir, igualitario. Lógicamente, todo dependerá de quién plantee esta horizontalidad, si las masas o las élites. Si son las masas, esto se interpreta como revolucionario desde la jerarquía y el orden vertical, bien representado en el signo precedente (Capricornio). Acuario contribuye al proceso iniciado en Escorpio (transformación, depuración) organizando (Saturno) otro sistema social, horizontal, que pretende establecer de manera perdurable (signo fijo), por el que se opone al autócrata (Leo), al monarca, al poder personal, al líder, pero desde otra lectura se opone sin embargo a la dignidad y la soberanía, sea de quien sea, porque todo depende de en qué nivel pretenda actuar esta horizontalidad, como explico unos párrafos más abajo.

Un buen ejemplo de revolución acuariana por el bien común es la desencadenada por Rosa Parks (nativa solar), la mujer negra que en 1955 se negó a ceder el asiento del autobús a un hombre blanco que se lo reclamaba. Este sencillo gesto de persistencia y firmeza (signo fijo) fue quizá el principal detonante de las luchas por los derechos civiles de la población negra norteamericana del pasado siglo, es decir, por la igualdad de derechos de la piel oscura respecto de la piel blanca; una revolución horizontal en toda regla. En 1956 la Corte Suprema de los EEUU declaró inconstitucional la segregación en el transporte (Aire) público. Lamentablemente, la lucha no ha terminado.

Desde antiguo, Acuario está también asociado al vidrio, al cristal y por extensión, a las lentes, lo que permite la visión a distancia. El prefijo tele- procede del griego y significa lejos. Los instrumentos ópticos han sido claves para el desarrollo de la astronomía. La comunicación/vinculación (Aire) a distancia (Saturno) y que implica un gran número de personas la tenemos en la telecomunicación: televisión, radio, telefonía, Internet, redes sociales y aeronáutica son asuntos acuarianos. La red social por excelencia, la de los múltiples ‘amigos’ que están en contacto sin mediar contacto, Facebook, nació el 4 de febrero de 2004, con el Sol en Acuario. El mítico aviador Charles Lindbergh también fue un nativo solar de Acuario. El 26 de enero de 1926, con el Sol, Júpiter y Venus en Acuario, se realizó la primera transmisión de televisión, que por el momento sigue siendo el principal medio de telecomunicación masiva y por lo tanto, la primordial herramienta de creación y control de la opinión pública, aunque se presente como una herramienta de democratización de la información. Es que con Saturno siempre hemos de ir con cuidado.

Por otro lado, como Saturno se ocupa del cultivo de la tierra, si Capricornio tiene que ver con la agricultura convencional, pienso que Acuario tiene que ver con el movimiento ecológico. Creo que los grupos neopaganos pueden estar también representados por este signo, sobre todo por su postura contraria a la jerarquía eclesiástica y su frecuente vinculación con la ecología.

En definitiva, conforme nos vamos acercando al inicio del próximo ciclo en Acuario de los planetas sociales Júpiter y Saturno (inicio de gran ciclo en Aire), cuya conjunción (inicio) se producirá el 21 de diciembre de 2020, coincidiendo además con una de las ‘puertas del año’, crece la importancia de los temas gobernados por este signo. Siendo realista, no creo que el nuevo ciclo de Acuario se manifieste en una sociedad más igualitaria, aunque aumente el cuestionamiento de la sociedad jerarquizada y de las desigualdades, sino que representará la manera de organizarse de las élites en un reforzado corporativismo o la clase de poder compartido que detentarán. Resumiendo, Acuario organizará las maneras del poder en auge de los nuevos tiempos que se avecinan. Quien gobierne las telecomunicaciones y los Big-data (datos masivos, información), gobernará el mundo, como está empezando a ocurrir ya porque siempre hay quien sabe anticiparse. Véanse si no los tratados internacionales actualmente en -casi clandestina y oscura– elaboración, TTIP, TISA y CETA, cuya monumental importancia para nuestro futuro y el de las generaciones venideras es inversamente proporcional a su presencia en los principales medios de comunicación y en los debates parlamentarios, donde debería ser de obligada mención y discusión pública. Estos tratados desenmascaran los partidos políticos que los protegen. Una vez aprobados, estos acuerdos globales supondrán en el nuevo ciclo de Acuario la pérdida de lo que quedaba de la soberanía (Leo) y dignidad de los pueblos. Por otro lado, también empieza a hablarse de transhumanismo o posthumanismo, la ideología que apoya el ‘mejoramiento’ humano futuro a través de la tecnología, lo que podría generar una nueva brecha social entre humanos naturales limitados o inferiores y los ‘mejorados’ o ‘perfeccionados’ (Saturno) con elementos no biológicos, que podrían incluso fusionar su inteligencia humana con la artificial, transformaciones en línea con lo que anticipaban algunos artistas a través de la ciencia-ficción y la estética vanguardista que he mencionado antes. ¿Serán capaces los posthumanistas de ganar la inmortalidad preservando la información almacenada en la memoria más allá de la muerte?

Volviendo al cuerpo humano natural y desde el punto de vista de la salud, el exilio del Sol en Acuario significa la debilidad de su luz, que puede manifestarse con dificultades en los órganos regidos por el astro, como debilidad cardíaca, problemas de la circulación sanguínea o de la sangre, calambres en pantorrillas y diversas dificultades en los ojos: desde los problemas clásicos de vista que requieren lentes, al daltonismo o el glaucoma. Con problema o sin él, los ojos acuarianos suelen ser característicos, como en la intensa mirada daltónica de Paul Newman (nativo solar) o la desigual de David Bowie.

15335396255_c5f9f275a1_b AcuarioDavid Bowie, con Ascendente (apariencia, forma física) Acuario, ejemplifica la originalidad y excentricidad del signo a través de diversos personajes que encarnó en su carrera musical, al margen de los encuadramientos sociales típicos y convencionales de género, entre los que destaca el alienígena bisexual Ziggy Stardust. En cuanto a la salud, además del problema en el iris del ojo izquierdo, también sufrió repetidos infartos cardíacos. Ha sido una de las escasas figuras británicas en rechazar una distinción ofrecida por la reina Isabel II, declarándose ajeno a ese tipo de ‘honores’.

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I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams glitter in the dark near the Tannhäuser Gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die.

El androide Roy Batty, que podría haber sido un alter ego más de Bowie, representa en una de las más célebres películas de ciencia-ficción, Blade Runner, el tema acuariano de la frontera tecnológica de la humanidad. Para el actor Rutger Hauer (Sol en Acuario), éste es el papel por el que es merecidamente conocido (Sol) y recordado; el propio actor adaptó el célebre monólogo final. El replicante Batty se revela humano justo ante su ‘muerte’ por su conciencia de finitud y amor por la vida, que expresa despidiendo los recuerdos que desaparecerán con él. Lo verdaderamente humano es lamentar no ya la propia desaparición, sino la belleza que ya no se podrá contemplar nunca más.

Acuario ama la belleza, aunque una belleza particular, distinta; a distancia, porque casi siempre la percibe ajena. ¿A qué Acuario no le gustaría ver naves de ataque ardiendo más allá de Orión o rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser? Gracias al cine, esos momentos no se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

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