Luna nueva de otoño en Libra

Toda Luna nueva es un inicio de ciclo mensual y en la madrugada de ayer sábado, a las 2:34 h. (CET), tuvimos una en el signo de Libra. Ello quiere decir que los arquetipos ligados a Libra son los que se activan con más fuerza en este período y hasta la próxima Luna nueva, que será el 3 de noviembre, en Escorpio, en forma de eclipse solar.

Libra tiene analogía con todo tipo de pacto o asociación, sea en el plano personal o laboral. Anatómicamente rige la zona lumbar, los órganos que la ocupan y la piel. La fase solar librana nos trae a la consciencia y nos “pide” que elaboremos su simbología, que llevemos a cabo los “trabajos” del signo. Veamos en esencia y en relación al plano personal, en qué pueden consistir estos trabajos.

El simbolismo de Libra contiene un elemento principal que es la búsqueda del equilibrio entre un@ mism@ y los demás, de ahí que esté representado por unas balanzas. Venus, planeta benéfico, es el regente de Libra, lo que explica la relación del signo con la armonía -equilibrio- en dos niveles fundamentales muy venusinos: en el anímico nos lleva a la paz; en el estético, a la elegancia y la belleza.

Pero siguiendo la Astrología tradicional, hemos de tener en cuenta otro regente para este signo: Saturno, que rige Libra por exaltación. Saturno nos clarifica otro aspecto fundamental de Libra derivado también del equilibrio: la Justicia, la equidistancia entre dos que tienen “derecho” a ser iguales. Pero con Saturno, planeta frío y seco, el deseo de armonía se vuelve muy exigente con el peligro de derivar en un perfeccionismo imposible de colmar, es decir, estéril.

En este punto recordamos que a Libra se le asocia la piel, el órgano que permite el contacto y por lo tanto, la relación, que es a su vez la principal motivación de este signo y de su regente, Venus. ¿Y qué tiene que ver esto con Saturno, señor de los ermitaños y la misantropía? Precisamente algo muy necesario para toda relación, la distancia: Saturno rige los límites. Gracias a la piel nos ponemos en contacto físico con los demás, pero también es el órgano mediante el que conocemos el contorno de nuestro cuerpo, nuestras “fronteras,” nuestro límite físico y, por lo tanto, delimitamos nuestra identidad. Gracias a la piel no existe confusión entre los cuerpos -ni las identidades- que se unen por afecto.

Así, combinando las motivaciones de sus dos planetas regentes, nos acercamos al equilibrio tan deseado por Libra: alcanzar el punto equidistante entre la soledad (Saturno) y la fusión total con el otro (Venus), es decir, el lugar que nos permite relacionarnos con los demás satisfactoriamente sin perdernos en identidades y deseos ajenos, conservando nuestras motivaciones y un espacio vital propio.

¡Feliz tarea para la Luna Nueva en Libra!

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